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La derecha argentina salta, grita y pide represin de la protesta social

Fecha de publicación: 20 julio, 2004

Buenos Aires est conmocionada. Como si un grupo hubiese tratado de tomar la Bastilla, los medios gritan su preocupacin por el asalto a las instituciones, por el vandalismo con el que un grupo de infiltrados entre quienes manifestaban contra el tratamiento en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires del Cdigo de Convivencia propuesto por la derecha, rompieron puertas y vidrios y amenazaron con entrar al recinto.

De qu se trata este nuevo ataque? A quin beneficia?

La primera lectura es que, otra vez, hay quienes infiltrados en el campo popular le hacen el juego a la peor derecha.

Mientras se pelea por impedir que se apruebe un Cdigo que legaliza la expulsin de millones de argentinos del sistema que prohbe, entre otras cosas, las manifestaciones populares por las calles de la ciudad, esta accin es justo lo que la derecha necesita para imponerse.

Por otro lado, existe una sorda batalla por las prximas elecciones en la Ciudad de Buenos Aires en las que adems del actual Jefe de Gobierno, Anbal Ibarra y el empresario menemista Mauricio macri, se juega el futuro de quien es hoy jefe de Gabinete del gobierno Nacional, Alberto Fernndez.

Ledo desde esta discusin por el poder, la inaccin de la que se acusa al jefe de Gabinete y al ministro de Justicia, Gustavo Bliz, en su responsabilidad por detener los incidentes del viernes pasado, es un tiro por elevacin a su futura candidatura y un problema para Ibarra. Si es as, el nico que gana es Mauricio Macri, autor de la propuesta de Cdigo que ya tiene sancin en general en el recinto y que propone penas violentas para quienes insistan en reclamar sus derechos.

Pero el gran papel de estos sucesos lo ocupan, una vez ms, los medios de comunicacin. Son los periodistas con firma, los destacados analistas polticos que poseen programas en la televisin abierta y por cable, en las radios que ms se escuchan y columnas en los grandes diarios nacionales, quienes transmiten la preocupacin por detener cualquier intento de pelea de parte de quienes reclaman dignidad y trabajo.

Amenazan, con cara seria, con la disolucin del sistema democrtico, hablan de un proceso prerrevolucionario e insisten con fustigar al gobierno nacional por su inaccin en la represin de la protesta social.

Llama la atencin cmo, desde los medios ms caracterizados con la derecha, se defiendan las acciones de Ral Castells, uno de los dirigentes piqueteros ms enfrentados al gobierno y quien establece acciones de presin sobre las empresas para conseguir donaciones de alimentos y financiamiento.

Por lo menos l no es violento, sus militantes no andan con la cara tapada, deca muy suelto de cuerpo Julio Ramos, director del menemista diario Ambito Finaciero.

Se viene otra masacre de Ezeiza, amenazaba desde el Canal 9 Marcelo Longobardi, otro menemista confeso.

Los polticos tambin aprovecharon la volada para repetir frente a cuanta cmara se les encendiera delante que es necesario que el Gobierno reprima la protesta. Ricardo Lpez Murphy, aqul ministro de Economa y tambin de Defensa del gobierno de Fernando de la Ra, sali feliz a enumerar los casos de toma de locales de comida basura de una multinacional, el piquete frente a la petrolera espaola Repsol y los cortes de calles.

Patricia Bullrich, aquella militante de la Juventud Peronista de los 70 devenida en derechista, insiste en que no hay gobierno y Elisa Carri, radical y de gran protagonismo durante el gobierno de De la Ra, pide paz y se aprovecha de la mala memoria de los entrevistadores y sostiene, ante cada caso, ya lo anticip hace un ao.

Con estas presiones, intentan y es probable que tengan xito, derechizar al gobierno de Nstor Kirchner quien insiste en no reprimir.

La cuestin es que a partir de ahora, mientras los medios lloran por la rotura de unas puertas de ms de 80 aos de antigedad y no se preocupan por que se proponga desde el nuevo Cdigo prohibir las manifestaciones frente a las empresas privadas, el juego est planteado sin vueltas: quieren reprimir cualquier intento de protesta social. Le declararon la guerra definitiva a los pobres, a los expulsados, a los marginados. Los polticos y los medios de comunicacin muestran su verdadera cara.

Mientras tanto, los trabajadores desocupados organizados, buscan de todas las maneras posibles, contrarrestar este intento por desaparecerlos de la realidad argentina.

Última modificación: 20 de julio de 2004 a las 11:30
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