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Telesur-Beto Almeida

Para Dilma, “erradicar la miseria va a ser la prioridad máxima”

Fecha de publicación: 10 noviembre, 2010

El domingo 31 de octubre la población brasileña decidió que será Dilma Rousseff la primera presidenta de Brasil y la responsable de profundizar las políticas que Lula da Silva puso en marcha durante su mandato. Para el periodista brasileño Beto Almeida, “erradicar la miseria va a ser la prioridad máxima” de esta economista de 62 años que llega al poder con el 56% de aprobación, después de años de lucha. Beto Almeida, miembro de la Junta Directiva de Telesur y ex integrante de la FENAJ, analiza en esta entrevista, cómo será esta nueva etapa del PT (Partido de los Trabajadores) en el gobierno, las alianzas establecidas y qué cree sucederá con la posible sanción de la ley de medios.

Mujer, activista en los años de plomo, militante del PT, ¿no son muchos “males” juntos para gobernar un país como Brasil?

Dilma representa una generación de luchadores sociales que resistieron al golpe de 1964 (15 de abril) y formó parte del movimiento estudiantil del ´68. Así fue como estuvo detenida durante tres años y sometida a veintidós días de tortura. Por eso es muy especial que siendo mujer y siendo aquella luchadora, resulte hoy la presidenta electa, porque tiene la capacidad de llevar adelante proyectos y políticas públicas que puedan atender las necesidades de las masas más explotadas de este país y dar continuidad al proceso de cambio iniciado por Lula.

¿Cómo entiende será ese proceso de cambio cuando hay fuerzas políticas dentro del marco de alianzas de Dilma Rousseff que se contraponen con esas demandas sociales?

No podemos decir que estemos en un cambio revolucionario ni ante un proceso clasista, pero con Dilma se establece una alianza con una hegemonía del PT o de agrupamientos de la de izquierda como el PSB (Partido Socialista Brasilero) que ha crecido mucho y que va a poder contar con la mayoría parlamentaria que Lula no ha tenido y que le ha impedido la concreción de muchos proyectos. A la vez, hay sectores nacionalistas vinculado al empresariado y al mercado interno, también una capa de clase media y algunos sectores industriales de Brasil que sienten la necesidad de fortalecer el Estado, generar empleo y rever los salarios y si bien con Lula se avanzó, erradicar la miseria va a ser la prioridad máxima del gobierno de Dilma.

Ante la postulación de Michel Temer del PMDB (Partido Movimiento Democrático Brasileño) a ocupar el cargo de vicepresidente, el ex presidente José Sarney declaró que “Unión no es unanimidad”, ¿cómo analiza entonces que resultará esta alianza al interior del próximo gobierno?

El PT todavía no tiene la hegemonía del país, sólo tiene cinco estados, mientras el PSB tiene seis y el PMDB otros cinco, entonces la alianza no es un capricho, es una necesidad real para construir una fuerza social y política que permita primero, desarticular las iniciativas de la derecha que van a intentar desestabilizar el gobierno de Dilma, así como lo intentaron con el gobierno de Lula. Luego, la alianza con el MTPB, significa contar con un partido que domina la mayoría de los municipios, de las alcaldías, de los consejos y también de un sector muy vinculado al mercado interno y al desarrollo de iniciativas que promueven la revitalización de seguimientos empresariales. Y si bien parece ser este un proyecto antagónico con los ideales de izquierda no lo es, pues se trata de la activación de la base productiva que el neoliberalismo destruyó. Evidentemente no siempre hay unanimidad, pero Michel Temer se siente contemplado en esta alianza que se ha definido como antimperialista, nacionalista y popular.

Es inevitable no hablar de Lula, ¿qué rol cree que jugará durante esta nueva etapa de gobierno ya que manifestó oportunamente su deseo de autoexclusión?

Lula está hoy en una situación más que favorable para hacer lo que quiera, porque tiene una popularidad de 84%, y es además una persona integradora a nivel internacional. Él siente una clara necesidad de saldar la deuda que Brasil tiene con África, por lo que, posiblemente lleve adelante acciones que permitan avanzar no sólo en la integración latinoamericana sino también con África y con el mundo árabe, o sea, el fortalecimiento de la alianza sur-sur. Por eso la importancia de acercarse a África del Sur, India, China sin descuidar a los países del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) e Irán. Pero no está descartado que pueda cumplir una función muy importante en el país para construir una especie de frente popular con los sindicatos y con los movimientos sociales, no solamente para dar más sustentación al gobierno de Dilma, sino para avanzar en el pago de las deudas sociales que en Brasil son muy gigantescas. La lamentable pérdida de Néstor Kirchner no descarta la posibilidad de una intervención más activa en la UNASUR.

¿Cuál considera será la posición de Dilma Rousseff respecto a la efectiva sanción de la Ley de Medios?

Ella hizo una declaración fuerte en su primer discurso diciendo que va a vigilar de cerca la libertad de prensa, lo que no significa que se va a conformar con el panorama de medios existente hoy en Brasil. Actualmente la libertad de prensa es para los grandes conglomerados comunicacionales que están concentrados en manos de cuatro o cinco familias. Ellos pueden decir y hablar lo que quieran. Hablaron de Dilma todo el tiempo, con carroñas, tratándola de terrorista, de asaltante de bancos, de asesina, de abortiva, pusieron en la campaña electoral una pauta oscurantista, religiosa que nada tenía que ver con el proyecto de país. Si hasta el papa fue convocado para dar opinión a favor de la candidatura de derecha de José Serra. Creo que Dilma tiene la necesidad de fortalecer las televisoras comunitarias, el periodismo popular, las televisoras públicas, inclusive la que fue creada por Lula, la TV Brasil, porque los oligopolios y la oligarquía media están cometiendo barbaridades. La del domingo no fue solamente la derrota de José Serra, también fue la de esos medios de comunicación. Esto trae un gran impulso, porque todo aquello que fue aprobado en la primera Conferencia Nacional de Comunicación que aconteció el año pasado todavía no fue puesto en práctica. La participación estatal y del sector público en los medios de comunicación forma parte de la Constitución desde el año 1998, sólo resta ser reglamentada y esperemos que el Congreso Nacional, ahora con mayoría salde esa deuda. Nunca fue hecho hasta ahora y Dilma debe hacerlo cumplir.

Última modificación: 10 de noviembre de 2010 a las 12:44
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